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Reportes de MercadoPor Marcel Dietrich

Sector eléctrico costarricense: dónde se abrirán las próximas licitaciones

Costa Rica produjo 98,6% de su electricidad con fuentes renovables durante 2025 (agua, geotermia, viento, biomasa y sol), según los datos de la División de Operación y Control del Sistema Eléctrico del ICE. En 2023 la generación limpia bajó a 91,3% y en 2024 a 89,4%, como consecuencia de la sequía asociada al fenómeno de El Niño, que redujo el caudal de los embalses. La recuperación de 2025 confirma la solidez estructural del sistema, pero la serie completa deja ver algo más útil: la vulnerabilidad hídrica es recurrente, y esa vulnerabilidad es precisamente lo que sostiene la inversión en diversificación y en eficiencia de las unidades existentes.

El horizonte declarado apunta a la incorporación de cerca de 600 MW de capacidad instalada renovable al año 2030, en proyectos geotérmicos, solares y eólicos desarrollados tanto por el ICE como por generadores privados.

Modernización y repotenciación: Una parte importante de la capacidad instalada costarricense acumula décadas de operación. Eso desplaza el foco de la compra: menos proyectos nuevos de gran escala y más modernización y repotenciación. Este frente tiene una característica que lo distingue: el cliente opera un activo que produce ingresos todos los días. La variable crítica no es el precio sino la ventana de indisponibilidad.

Transmisión e integración regional: El crecimiento de la demanda y la integración con el mercado eléctrico regional sostienen la demanda de subestaciones, líneas y equipo de control y protección. Son compras técnicamente exigentes, con requisitos de normativa y de experiencia previa comprobable que filtran con severidad a los oferentes.

Operación, mantenimiento y posventa: Repuestos, instrumentación, servicios especializados y asistencia técnica constituyen el segmento menos visible y el más constante. También el que abre la puerta a relaciones de largo plazo con el operador y el que construye la base instalada que después sostiene ventas mayores. Es el frente que un fabricante que entra al mercado suele tratar como residual y que, en la contabilidad de una relación de veinte años, resulta ser el que sostiene la operación entre proyectos grandes.

La diferencia entre estos frentes no es solo técnica ni de escala. Cambia el tipo de garantía exigida, el plazo de entrega que se compromete, el nivel de soporte local que hay que demostrar, y el procedimiento de contratación aplicable con su vía recursiva disponible. Una compra de repuestos puede caer en licitación reducida, con dos días hábiles para objetar y recurrir. Un proyecto de transmisión será licitación mayor, con ocho días y competencia de la Contraloría General. Preparar la misma estructura de respuesta para ambos escenarios es un error que se paga en preclusión.